Pararrayo radiactivo
THOR |
Cabe indicar que el Perú en 1989 suscribió la Convención de Basilea para América Latina y el Caribe, suscrito entre otros países por Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, etc., por la cual se debía cerrar nuestras fronteras a desechos radiactivos, provenientes de países industrializados que recalaban su basura radiactiva en países pobres, vía donaciones u otra argucia.
Premunidos del aval otorgado por el IPEN e INDECOPI, los pararrayos radiactivos marca THOR (pararrayos ionizantes radiactivos lo llamaban en el Perú) fueron publicitados de manera descomunal, afirmando falsamente que los pararrayos radiactivos fabricados en el Perú , denominado pararrayo radiactivo marca THOR, correspondían a equipos de protección contra el rayo de última tecnología y tenían un radio de protección de hasta cien metros (*). Esta subliminal publicidad elevaba ilusoriamente al Perú a la categoría de abanderado de nuevas tecnologías en materia de protección contra el rayo.
Desde entonces se instalaron por miles en nuestro país. Centros Educativos construidos por INFES, colegios donde albergan a los niños más pobres del Perú, Postas Médicas, Hospitales Nacionales, Aeropuertos, Compañías Mineras, Iglesias, como la de los Mormones, etc. fueron y son hasta el día de hoy los depositarios de la basura radiactiva, procedente de Inglaterra, específicamente de la Nicomed Amersham. |